miércoles, 23 de septiembre de 2020

Pakarina y el rescate de Ibarra.

Fuente: Elaboración propia 

Fuente:
Elaboración Propia


Pakarina y el rescate de Ibarra.


Pakarina es dulce como las nogadas, nacida en Ibarra y criada bajo las faldas del Taita Imbabura, ha crecido con el espíritu de las montañas. Es joven y agraciada, vive con su abuela en una comunidad cercana al centro de la ciudad. Una noche, en un sueño, Pachamama se le apareció. Le dijo: “Hijita, la ciudad corre un grave riesgo, si los ciudadanos siguen contaminando voy a desaparecer, depende de ti, que ellos tomen conciencia”. Pakarina se levantó muy confusa debido al terrible presagio. Sin embargo, en un principio, no le hizo mucho caso.

Pacha Mama en el sueño de Pakarina
Fuente: Elaboración Propia

Por la tarde, Pakarina recibió una llamada, su sobrina iba a visitar Ibarra. Su abuelita le pidió que lleve de paseo a la niña. Efraín, su amigo, llegó y las acompañó. Mientras paseaba con la niña, le contó a su amigo sobre su extraño sueño. Efraín le dijo que considerara hacer algo al respecto. Pakarina insistió con que sólo era un sueño, pero mientras andaba por las calles notó que la ciudad estaba realmente sucia, botellas de plástico regadas por todas partes; cartones y papeles invadiendo las veredas; el humo de los autos desperdigados por toda la ciudad. Entonces nuestra heroína entendió que su sueño tomaba sentido.

Ibarra contaminada
Fuente: Elaboración propia
Archivo de gráficos: Freepik.es

Se dirigió a la plaza y encima de una banca empezó a convocar a la gente. Los ciudadanos llenos de curiosidad se aproximaron a escuchar las palabras de Pakarina. Mientras ella hablaba, se dio cuenta que un hombre la miraba con arrogancia desde una vereda de la plaza. Él comía algo en una funda amarilla. Cuando terminó, botó con orgullo la basura en el suelo. Se acercó a la multitud, e interrumpiendo groseramente a Pakarina, dijo: “Mi nombre es Killa y soy el más bacán. Lo que está diciendo ella son puras patrañas, no se dejen convencer. Miren, ¡yo boto esta funda aquí, y no pasa es nada! Esa es”. Las personas comenzaron a reír haciendo coro a Killa. Este, incitó a que nadie haga caso a Pakarina y que la gente ensucie la ciudad. Efraín le aconsejó a su amiga que lo mejor era regresar a casa. Al llegar la noche, Killa salió con su grupo de amigos con la intención de seguir ensuciando la ciudad, pateando los contenedores de basura y lanzado botellas plásticas por doquier. Con el primer canto del gallo la gente se despertó con la desagradable sorpresa al encontrar cúmulos de basura en las calles.


El villano ensuciando las calles de la ciudad
Fuente: Elaboración Propia

La peste de los desperdicios invadió el olfato de los ibarreños.  De pronto, una torrencial lluvia empezó a caer sobre las contaminadas aceras. Las pequeñas gotas de lluvia se transformaron en ríos de basura; parecía que la Pacha Mama en persona estaba castigando a sus hijos. La pobre y triste Pakarina se sentía impotente ante la situación y decidió encerrarse en su cuarto. La Pachamama viendo la gravedad de esto, le dijo: “Pakarina, hija te desconozco, tú no eres así. Vamos vamos tu ciudad te necesita. No te preocupes, confía en mi”. En ese momento, ella y su amigo poniendo el ejemplo empezaron a limpiar la ciudad y la gente atestiguando esto decidió sumárseles. Killa se dio cuenta del daño que ocasionó, por lo que se unió a la multitud no sin antes disculparse con Pakarina. En ese instante la lluvia cesó y el brillante sol cubrió a la ciudad.    

La ciudad de Ibarra limpia y reluciente
Fuente: Elaboración propia
Archivo de gráficos: Freepik.es

Ibarra cada vez más limpia, conserva y cuida la vida


Comunicación Institucional

Docente: Luis Farinango
Curso: 6A

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